La literatura diferencial como herramienta didáctica para la reducción de prejuicios de género

El presente trabajo de investigación trata de abordar desde una perspectiva didáctica una cuestión que lamentablemente está a la orden del día en nuestra sociedad: los prejuicios de género. Teniendo en cuenta este eje vertebrador del trabajo y con un marco teórico fundamentado en diferentes estudios y artículos como referencia, se detallarán los distintos aspectos que conforman el diseño de la investigación en el apartado de metodología para terminar analizando los resultados obtenidos en la misma. Finalmente, se extraerán las propias conclusiones del estudio y se expondrán las cuestiones que queden abiertas para posibles futuras investigaciones.

El interés hacia este tema que se estudiará a continuación está motivado por una observación atenta de nuestra realidad cotidiana. Cuando, por ejemplo, se lee el periódico, se mira la televisión o especialmente cuando se cruza un comentario discriminatoriohacia las mujeres por parte de cualquier persona en medio de una conversación de nuestra vida diaria, tanto en la personal como la digital, es fácil darse cuenta de que el machismo sigue estando presente a muchos niveles en nuestra sociedad.

A nivel laboral, es de dominio público la conocida brecha salarial que existe entre hombres y mujeres, tanto en España como a nivel europeo en general. Según un informe de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) publicado en 2018, cuyos últimos datos disponibles son del año 2016, las mujeres cobran de media un 16,2% menos que los hombres en la Unión Europea. Concretamente en España la situación es algo mejor, ya que nos encontramos situados dos puntos por debajo de la media con un 14,2%, pero no deja de ser un datorelevante como reflejo de esta desigualdad comparando el salario medio bruto por hora entre ambos sexos.

Aparte de las discriminaciones que se producen a veces a nivel laboral, también hay que tener en cuenta las que sepueden observaren nuestro día a día tanto a nivel social, como cultural o inclusotambién en el ámbito deportivo.

Como reflejo de esta realidad,cabríamencionar los numerosos ejemplos sexistas que se pueden encontrar en el ámbito de la publicidad y los medios de comunicación, cuyo rol es muy importante y tiene una alta influencia en la sociedad. Según el último informe anual disponible del Observatorio de la Imagen de las Mujeres (OIM, gestionado por el Instituto de la Mujer –organismo autónomo adscrito al Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad), cuyo cometido es, entre otros, el de exponer los datos relacionados con las denuncias sobre contenidos publicitarios considerados sexistas, en 2017 hubo un total de 1.027 quejas registradas en este sentido, de las cuales el 58,9% estaban relacionadas con el sector de la publicidad. Y es alarmante que una de las campañas con mayor número de quejas fuera precisamente institucional, del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (ver anexo 1), donde “el mensaje responsabiliza a las mujeres de la posible violencia sexual que pudieran sufrir por estar bajo los efectos del alcohol y puede interpretarse como una justificación de las agresiones”, según dicho informe del OIM.

Se trata, por lo tanto, de una situación generalizada que forma parte denuestra sociedad occidental y que no podemos obviarla. Debemos ser conscientes de que “en el caso de la violencia contra la mujer, el poder resulta ser el patriarcado como sistema estructural de desigualdad, diferencia y discriminación” (Silva e Silva, García Manso, & Barros Pinheiro, 2019). Estas tres autoras afirman en su reciente artículo “Violencia contra la mujer como mal endémico en la sociedad contemporánea” que “la violencia contra la mujer tiene forma de iceberg ya que muestra una pequeña fracción de su inmenso tamaño, ya que una parte, la menos visible, está oculta debajo del agua” (Silva e Silva etal., 2019). Precisamente esa parte es la que se pretende abordar en este trabajo: la menos visible, la raíz de esta herencia patriarcal.

Por ese motivo creemos quees fundamentalintegrar la perspectiva de género en la programación didáctica de la asignatura de Lengua castellana y Literatura dentro de la Educación Secundaria Obligatoria, puesto que laeducación en general y, concretamente, “las Humanidades son un pilar esencial de la educación para la democracia pues reportan al alumnado numerosos beneficios en su proceso de formación social, cultural y personal como seres humanos y ciudadanos/as” (Fuentes Moreno, 2013).

Conclusiones

Como todo trabajo de investigación, nuestro planteamiento también se originó a raíz de una pregunta. A través deeste estudio nos propusimos comprobarsi la literatura es una buena herramienta didáctica para reducir los prejuicios de género. Con ese fin decidimos recoger información y datos de varias fuentes (cuestionario inicial en el pre-test y otro final en el post-test, observación de aula y producciones escritas) para poder valorarlos en su conjunto gracias a esta triangulación y poder, deeste modo, extraer una conclusión global sobre los mismos.

Por medio de la observación de aula concluimos que el grupo de 1º de Bachillerato de este Instituto Público de Pamplona que conformaba nuestra muestra era poco participativo. Tal y como pudimos observar a través de la expresión de sus opiniones durante el breve debate generado en la primera sesión, el alumnado mostraba pocos prejuicios de género, algo que posteriormente se confirmó con los resultados obtenidos en el pre-test.

Precisamente por este motivo han resultado muy valiosas las producciones escritas del alumnado, tanto del pre-test como del post-test, para poder comparar y evaluar sus reflexiones y opiniones personales al respecto, puesto que no se mostraron muy expresivos durante las cuatro sesiones que duró nuestra intervención didáctica.

A raíz del conjunto de informaciones recogidas en nuestro trabajo de investigación hemos podido comprobar que, en definitiva, la literatura diferencial generalmente sí ha promovido la reflexión entre los estudiantes, después de analizar las opiniones reflejadas en sus producciones escritas a raíz de trabajar con los textos literarios,y sí fomenta una reducción en los prejuicios de género, a juzgar por los resultados obtenidos en el post-test.

En este caso elegimos plantear nuestra intervención didáctica en torno a dos obras literarias, La perfecta casada de Fray Luis de León y Valor, agravio y mujer de Ana Caro de Mallén, aunque poniendo el foco especialmente en la segunda al poder comprobar que el alumnado no conocía ninguna autora perteneciente al siglo de Oro.

Es por este motivo por el que, ya desde el inicio de la intervención didáctica, quedó justificada nuestra intención de incluir a la dramaturga Ana Caro de Mallén en la programación de la tercera sesión. Precisamente este factor de la literatura diferencial, en este caso a través de una obra de teatro de una escritora áurea desconocida en Secundaria, complementa y enriquece los contenidos oficiales marcados institucionalmente por el currículo.

En cuanto a otras hipótesis previas, hemos podido observar que, aunque el alumnado de este grupo presente pocos prejuicios de género, sí los tienen, tal y como presuponíamos al principio de nuestra investigación. Sin embargo, también conjeturábamos que los estudiantes pensarían que en literatura no hay prejuicios de género y no se ha confirmado esta hipótesis, puesto que, en su mayoría, se han mostrado conocedores y conscientes de que a veces la literatura también transmite prejuicios de género.

En cuanto al análisis cuantitativo de los resultados obtenidos del pre-test y el post-test valorando todo el alumnado en su conjunto, hemos concluido que, después de nuestra intervención didáctica utilizando la literatura diferencial como herramienta didáctica, el porcentajede alumnado con prejuicios de género se ha reducido más de la mitad en este grupo: de un 21% de media en el pre-test a un 9% en el post-test, por lo que podemos afirmar que el porcentaje de alumnado con prejuicios de género se ha reducido un 12% en el post-test.

Por otra parte, haciendo el mismo tipo de análisis filtrando los datos con la variable de género, ha resultado que, de media, aproximadamente un 18% del total de las chicas y un 27% del total de los chicos reflejaban prejuicios de género en el pre-test.

Por último, comparando el promedio porcentual de alumnas y alumnos con prejuicios de género del post-test con el del pre-test, vemos que aproximadamente un 7% de las chicas (18% en el pre-test) y un 13% de los chicos (27% en el pre-test), de media, presenta prejuicios de género, por lo que llegamos a la misma conclusión que sobre el grupo en general, habiéndose reducido a más de la mitad el porcentaje tanto de alumnos como de alumnas con prejuicios de género después de la intervención didáctica.

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